Terremoto en Veraguas: damnificados de Soná y Mariato reclaman ayuda y el turismo teme por la temporada alta
En Hicaco, Santa Catalina, Torio y Quebro, familias duermen fuera de sus casas por miedo a las réplicas, mientras comerciantes y conservacionistas evalúan las pérdidas tras el sismo del 9 de octubre.
Casi una semana después del terremoto del 9 de octubre, varias comunidades costeras de los distritos de Soná y Mariato, en Veraguas, siguen lidiando con viviendas inhabitables, réplicas constantes y un sector turístico que intenta medir el golpe antes de la temporada alta.
En Hicaco, en la costa de Soná, numerosas familias abandonaron sus hogares y se trasladaron a Carrizal, punto donde se concentraron los evacuados. En el cementerio local, el movimiento de la tierra dejó restos humanos al descubierto, que los propios residentes tuvieron que resguardar para evitar que fueran dispersados por perros.
El pescador Bienvenido Flores se encontraba en el mar cuando ocurrió el sismo. Relató que su embarcación no paraba de moverse y que, al volver, halló el pueblo vacío y su vivienda destruida. "Pensé que nunca iba a regresar a mi casa", dijo.
Carmen Camarena, cuyo padre perdió su vivienda, aseguró que este no había recibido del Gobierno ni siquiera una colchoneta, y que la ayuda que ha llegado a la comunidad proviene de empresas privadas, amistades y familiares. Dirigió su reclamo al presidente José Raúl Mulino: "Que no se esconda, que venga y dé la cara".
Alonso Camarena Pineda, de 77 años, contó que su familia pasó la primera noche a la intemperie en un patio de Carrizal. "A mí no me importa porque yo soy un hombre viejo ya, que he pasado mi vida. Pero sí me duele por mis nietos", expresó.
El jueves 15 de octubre, durante una visita a Veraguas, Mulino señaló que la dispersión de las viviendas en estas zonas rurales es una de las dificultades para hacer llegar la asistencia a los damnificados.
Santa Catalina y Mariato, con el turismo en vilo
En Santa Catalina, Julio Mateo, presidente de la Cámara de Turismo local, indicó que el sismo provocó cancelaciones de reservas, viajes y vuelos. Estimó que cerca del 60 % de los aproximadamente 30 negocios agremiados presenta algún tipo de afectación, de gravedad variable, y que la recuperación podría tardar alrededor de un mes o algo más.
Mateo advirtió que, aunque buena parte de la infraestructura hotelera resistió mejor que muchas casas, el estado de los hoteles no refleja la situación de la comunidad. Rud Gerandi Espinoza Castillo, de la cooperativa Mar Santa Catalina, explicó que hay personas que no entran a sus casas aunque no tengan daños, por temor a las réplicas, y pidió carpas, lonas, medicamentos, colchonetas y albergues temporales ante la llegada de las lluvias.
En Mariato, Itzel Rodríguez, presidenta de la Cámara de Turismo del distrito, calculó que unos cinco de los cerca de 50 hoteles de la zona sufrieron daños graves, en sitios como Playa Reina, Palo Seco, Punta Duarte, Torio y Malena. La preocupación es la temporada alta, que va de finales de diciembre a inicios de mayo y atrae unos 10,000 visitantes, según sus cálculos. Rodríguez afirmó que la primera ayuda vino de residentes, extranjeros, empresas y ciudadanos de Panamá y Santiago, y que la asistencia oficial tardó varios días en notarse.
En Torio se reportan carreteras dañadas y, aunque la electricidad fue restablecida, la falta de agua potable lleva a algunos habitantes a abastecerse en ríos. En Rusia de Quebro, Enrique Ariel Vergara, quien vivía con su esposa y seis hijos, perdió su casa; las autoridades tomaron los datos de su familia, pero la reconstrucción sigue pendiente.
Incertidumbre por las tortugas marinas
En Mata Oscura de Quebro, Jacinto Rodríguez Murillo, coordinador de proyectos de la Fundación Agua y Tierra, informó que siete viviendas quedaron destruidas en el sector de Morrillo. Los deslizamientos arrastraron troncos a la playa y tiñeron el agua de marrón por los sedimentos, lo que complica los patrullajes nocturnos.
Antes del sismo, los voluntarios observaban entre dos y cuatro tortugas anidando cada noche, y a veces hasta diez. En los días posteriores no se registraron nuevas anidaciones, en plena temporada, y la fundación teme que los sedimentos alteren la arena donde desovan.
Fuentes: La Prensa · La Prensa · Mi Diario · Panamá América · Mi Diario · Mi Diario · Mi Diario · Mi Diario