Panamá, expuesta a la energía importada: subsidios, tarifas eléctricas y sequía presionan la economía
El Gobierno amortigua el alza de combustibles y de la luz, pero el costo pasa a las finanzas públicas, y la sequía suma otro riesgo.
El encarecimiento de la energía en Panamá va más allá del precio de la gasolina o de la factura eléctrica. Según el análisis de las fuentes consultadas, incide en los costos de las empresas, el transporte, la distribución de alimentos, la inflación, la competitividad y las cuentas fiscales cuando el Estado interviene para frenar los aumentos.
El país enfrenta este reto en varios frentes a la vez: el alza internacional del petróleo, un nuevo período tarifario eléctrico iniciado en septiembre y una situación hidrológica que en 2026 ha reducido el agua disponible para generar electricidad.
Combustibles: dependencia de las importaciones
Panamá no produce petróleo en cantidades comerciales y depende prácticamente de las importaciones para abastecer su consumo. El Ministerio de Economía y Finanzas ha señalado que esa condición permite que los aumentos internacionales se trasladen directamente al mercado interno y presionen los costos de transporte, distribución y producción.
Como el país no puede influir en el precio internacional, su margen de acción se limita a administrar la velocidad y la magnitud con que el impacto llega a hogares y empresas.
Con ese fin, el Gobierno estableció durante 2026 un mecanismo temporal de estabilización de hasta B/.100 millones. Está dirigido principalmente al transporte público colectivo y selectivo, el transporte colegial, el transporte de carga, la maquinaria agrícola y la pesca artesanal. Hasta julio se habían destinado $32,3 millones y se habían beneficiado más de 50.000 vehículos vinculados a esas actividades.
Estas medidas funcionan como amortiguador, pero no eliminan el costo del aumento: una parte se traslada de los usuarios a las finanzas públicas.
Electricidad: tarifas reguladas y riesgo hídrico
La Autoridad Nacional de los Servicios Públicos (ASEP) aprobó nuevos pliegos tarifarios de distribución y comercialización, vigentes desde el 1 de septiembre de 2026 hasta agosto de 2030. Para el período de septiembre a diciembre, el Gobierno adoptó medidas para limitar el efecto del ajuste en los consumidores.
De acuerdo con la ASEP, aproximadamente el 83% de los clientes no tendrá un incremento derivado del ajuste en esos cuatro meses, gracias a aportes del Fondo de Estabilización Tarifaria y del Fondo Tarifario de Occidente.
Una tarifa regulada no necesariamente refleja el costo completo de producir y entregar la electricidad. Cuando hay fondos de estabilización, el precio que paga el usuario puede diferir temporalmente del costo que enfrenta el sistema, y esa diferencia se financia con recursos públicos o mecanismos regulatorios que deben evaluarse desde la sostenibilidad fiscal.
Panamá tiene una parte importante de su generación en fuentes hidroeléctricas, lo que reduce la exposición directa al precio de los combustibles, pero la hace depender del agua. Los bajos niveles de los lagos Fortuna y Bayano llevaron al Centro Nacional de Despacho a suspender, como medida preventiva para garantizar el abastecimiento nacional, las exportaciones de 200 megavatios hacia Centroamérica. ETESA vinculó la situación con los efectos del fenómeno de El Niño.
Efectos en la economía
El transporte es uno de los primeros canales de transmisión: un alza del diésel encarece la movilización de mercancías y pasajeros, y en una economía con muchos bienes importados o distribuidos internamente, el efecto puede extenderse gradualmente a otros precios.
La producción agropecuaria también está expuesta, pues el combustible interviene en maquinaria, transporte, procesamiento y distribución. Un aumento sostenido puede reducir los márgenes de los productores o recaer en el consumidor. En la industria y el comercio, la electricidad es un insumo clave para refrigeración, iluminación, producción y almacenamiento.
El análisis plantea que la discusión no se reduce a petróleo frente a renovables. Requiere considerar a la vez diversificación, almacenamiento, transmisión, respaldo, eficiencia y adaptación climática.
Fuentes: La Estrella de Panamá